Psoriasis: La carga física y emocional de una enfermedad rodeada de mitos

El estrés crónico, la depresión, ansiedad y baja autoestima son algunas de las molestias relacionadas a este cuadro inflamatorio crónico de la piel. En Chile afecta a cerca del 2% de la población.

Crear conciencia, mejorar el acceso a tratamientos y darle voz a quienes están diagnosticados fueron los objetivos del Día Mundial de la Psoriasis 2020 que tuvo como lema “estemos informados”.

Desmitificar algunas ideas y visibilizar la enfermedad resulta fundamental teniendo en consideración que afecta a cerca del 2% de la población chilena y en los casos más graves los gastos asociados a combatirla pueden alcanzar mensualmente más de un millón de pesos.

Por mucho tiempo se pensó que la psoriasis solo afectaba estéticamente, pero en 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que se trata de una “enfermedad crónica” que genera la inflamación de la piel por una alteración del sistema inmune y cuyo principal síntoma es la formación de placas rojas con una escama blanquecina en codos, rodillas, otras partes de las piernas, cuero cabelludo, cara, palma de las manos, de los pies, entre otros.

Por consiguiente, el alcance de la patología puede ser mucho mayor, ya que también se asocia a cuadros como la artritis psoriática que puede llevar a que las articulaciones de manos, pies, muñecas, tobillos, cuello y columna lumbar se deformen y causen discapacidades importantes.

La presencia de otras enfermedades asociadas a la psoriasis confirman que esta no es una afección que se limite únicamente a la piel.

La comorbilidad puede generar que tratar la patología sea mucho más complejo y así lo explica el dermatólogo y académico de la Universidad de Chile, Fernando Valenzuela: “Hay pacientes que van a desarrollar una enfermedad un poco más difícil de tratar y esto tiene que ver con inflamaciones sistémicas. Por ejemplo, está demostrado que la obesidad o la diabetes, el aumento del colesterol en la sangre, el hábito de fumar y la vida sedentaria hacen que se tenga un estado proinflamatorio”.

A eso se debe sumar las morbilidades psicosociales como el estrés crónico, la depresión, ansiedad y baja autoestima.

Factor hereditario y tratamiento

La dermatóloga de la Red de Salud UC Christus, Natacha Quezada, explica que “uno hereda la predisposición a tener la enfermedad y se activa por factores ambientales, traumáticos o psicológicos”.

Según el Consenso Latinoamericano de Psoriasis, la incidencia familiar puede aumentar a más de un 40% la probabilidad de padecer la patología en el caso en que ambos padres tengan el cuadro y a un 14% si solo uno de los dos papás es el afectado.

En cuanto a los procedimientos para tratar la afección, se centran en el control de los síntomas y la prevención de infecciones, ya que no hay cura total y no se sabe cómo se comportará en cada caso.

“La mayoría de los pacientes tienen brotes y pasan periodos, entre comillas, de remisión: hay momentos que están bien y hay momentos que están mal, pero también hay casos que permanecen estáticos durante años. No tenemos cómo saber cuál va a ser la evolución natural de la enfermedad en cada paciente”, asegura el doctor Valenzuela.

Por eso indica que es muy relevante que el procedimiento elegido en cada caso sea una “estrategia mancomunada con el paciente” que se base en tanto en “la extensión de la enfermedad, pero también en la ubicación; porque nuestro corte en general es que 10% o más de la superficie corporal es una psoriasis moderada a severa y, por lo tanto, tiene un tratamiento especial. Pero si compromete un 2% de la superficie y se presenta en la cara, los pacientes tienen un detrimento en su calidad de vida y constituye por sí solo un agravante en la enfermedad y puede acceder a terapia más compleja”.

Con ese análisis hecho, “la escala del tratamiento comienza desde cosas simples como la sobrehidratación de la piel en casos leves, hasta el uso de agentes biológicos a través de inyecciones que regulan el sistema inmune en casos más graves”, detalla la doctora Quezada.

Los rebrotes de la psoriasis suelen relacionarse con momentos estresantes en que el ánimo de las personas se ve alterado, como lo que sucede el contexto de la pandemia por COVID-19.

El dermatólogo Fernando Valenzuela dice que ha observado que “además de aumentar el número de consultas en este tiempo, yo diría que en mis pacientes ha aumentado la gravedad de la enfermedad. Pacientes que veo hace años, ahora están más graves que antes de la pandemia”.

Ante el mayor número de casos, la experta Natacha Quezada afirma que “la piel es el espejo de lo que ve la sociedad y por eso la gente tiene el prejuicio de pensar que la psoriasis es una enfermedad contagiosa, pero no lo es”, y recalca que “es importante educar a la población para comprender que no se tiene que discriminar a alguien por una mancha o alteración en la piel”. Fuente: 24horas.cl