Artista cuenta por qué se hizo una cirugía bariátrica durante la pandemia

“Me estoy viendo hoy día modificado, cambiado, mejorado, creo que voy a tener una mejor vejez si es que me preocupo”, dice.

Muchas personas se realizan una cirugía bariátrica para controlar problemas asociados a la obesidad como diabetes, hipertensión y otros. José Manuel “Totoy” Zamudio lo hizo por otra razón: tiene hiperlaxitud, o Síndrome de Ehlers-Danlos tipo III. “Eso significa que mis tejidos son frágiles interiormente. Mis articulaciones se subluxan, se salen de lugar, se inundan de sangre”, explica.

El síndrome de hiperlaxitud articular se produce por una alteración genética del colágeno que genera lesiones musculoesqueléticas, con trastornos y dolor en el aparato locomotor. Esta enfermedad produce complicaciones importantes, las que en el caso de Totoy se veían agravadas por su peso, en largas jornadas de pie trabajando en sus coloridos cuadros y un horario laboral muy flexible. Además, no podía jugar con sus hijos ni hacer ejercicio adecuadamente. “Salí del colegio pesando 100 kilos. Mi peso basal es muy alto. Tengo un cuerpo grueso, no soy esmirriado”, describe el artista formado en la Universidad Finis Terrae y en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Hace dos meses, en octubre, Totoy cumplió un viejo deseo de entrar a pabellón para una operación bariátrica. Ya ha bajado 25 kilos. “Hace muchos años atrás fui a ver un doctor y le dije que me quería operar porque necesitaba estar más flaco, porque no podía hacer deporte, andar en bicicleta, apenas podía caminar, no puedo nadar mucho porque se me salen los brazos. Es complicado. Me dijo que no calificaba porque no tenía tanto peso encima. Pasaron los años y mi condición por la hiperlaxitud empeoró. Antes de la pandemia fui a un doctor para decirle que estaba súper complicado con el tema, por el efecto del peso en mi cuerpo, por el dolor que me generaba y las dificultades de movimiento. Entonces se me sometió a todo el procedimiento. Fui al psicólogo, el reumatólogo que me ve dio el visto bueno para la cirugía y mi psiquiatra también, porque vio que yo iba a sentirme mucho mejor. Y se dio el espacio en la pandemia. Estaban cerrados los pabellones, se abrieron y me operaron”, detalla.

¿Y cómo se siente?

¡Se siente bien!

¿En qué lo has notado?

Soy un gallo que vive con dolor crónico, pero de los 130 kilos que pesaba ahora estoy en 105. No me quita los dolores, pero he sentido menos dolor. El cuerpo me ha funcionado mejor, tengo mejor dormir. Puedo dormir de un tirón de la noche a la mañana, cosa rara que no podía hace mucho tiempo. El cuerpo me cambia todos los días, todos los días me doy cuenta de cambios favorables, pero también me tengo que acostumbrar a ello porque uno tiene como un remanente del cuerpo que tenía, entonces te sirves platos que no puedes comer, te compras ropa que te queda grande. Uno tiene una imagen de sí mismo, y cuesta que cambie en el tiempo. Me estoy viendo hoy día modificado, cambiado, mejorado, creo que voy a tener una mejor vejez si es que me preocupo. Tengo tres niños que tienen 15, 12 y 10 años y necesito estar disponible para ellos, necesito tener energía.

¿Cómo fueron los cuidados en la clínica para evitar el contagio por COVID-19?  

Fueron absolutamente naturales, pero no me pudo ir a ver nadie. Estuve dos días en la clínica y me mandaron para la casa. Me sacaron el 80% del estómago, lo que significa que se llena rápidamente. Cuesta tomar agua a veces porque te duele, te jode. Estás comiendo, te trajeron el plato, le pegaste dos mascadas y ya no puedes seguir comiendo. Es parte del proceso, un buen proceso.

¿Cuál es tu peso correcto?

Tengo que bajar creo que 10 kilos más. Me han piropeado harto la verdad. Es rico que te piropeen, pero uno no lo entiende mucho. Uno cree que es mentira. Antes de la operación no me gustaba mi reflejo, no me gustaba mirarme en el espejo, pero ahora cambió la cosa.

¿Qué dicen tus hijos?

Los niños están felices. Cada vez que me ven me encuentran más flaco y son un apoyo. Me dicen “papá te vas a sentir mejor, papá dale”. El problema es que los seguros de salud cubren el 15% (de la cirugía bariátrica), por suerte tengo un seguro catastrófico.

De 1 a 10: ¿cuánto te dolía antes y cuánto ahora?

Te diría que estaba en un 10 pegado hace mucho tiempo y ahora debo estar en un 4.

Es un buen cambio. Tus cuadros serán aún más felices.

Súper buen cambio.