Por qué es tan difícil diagnosticar la Insuficiencia Cardíaca

Cardiólogo Fernando Miranda, de Clínica Alemana de Temuco, explica sus síntomas. Afecta en general a personas sobre 60 años, en especial hombres.

Más de 500 mil personas en Chile podrían tener Insuficiencia Cardíaca (IC), de acuerdo con las cifras internacionales que indican que afecta al 3% de la población. Es una enfermedad cada vez más frecuente por el envejecimiento de la población, pero poco se sabe de ella y no siempre es fácil diagnosticarla.  

Se dice que una manera sencilla de saber si alguien sufre IC es contar el número de almohadas con las que duermeEs usual que los pacientes necesiten poner dostres o más almohadas para evitar la sensación de ahogo que les produce acostarse, por lo que muchos duermen casi «sentados». Otros síntomas muy clásicos son la necesidad de orinar muchas veces durante la noche y el cansancio extremo, incluso al caminar unos pocos metros. Pero también hay casos extraños: «No tuve ningún síntoma», dice Raúl Silva, de 81 años y médico veterinario desde hace más de 50, a quien le implantaron un dispositivo eléctrico que monitorea y regula los latidos cardiacos para tratar su Insuficiencia Cardíaca. Según recuerda, su médico tratante, el cardiólogo de la Clínica Alemana de Temuco, Fernando Miranda, lo diagnosticó gracias a su historia clínica. 

El doctor Miranda coincide con su paciente y agrega que «la Insuficiencia Cardíaca es un diagnóstico que primariamente uno lo debiera sospechar por el historial médico de la persona y el examen físico. Para confirmar se le toma el ecocardiograma».  

La Insuficiencia Cardíaca se produce cuando el corazón tiene dificultad para bombear sangre oxigenada al cuerpo. El esfuerzo por compensar la capacidad de bombeo puede alterar su forma y provocar latidos cardíacos desorganizados e ineficientes. Afecta en general a personas sobre 60 años, en especial hombres. Muchos de sus síntomas se asocian incorrectamente a la vejez o a estados de ánimo. 

«La Insuficiencia Cardíaca se puede manifestar de diferentes formas, pero una de las principales es la sensación de falta aire y ahogo, lo que clínicamente se llama disnea. Existen muchas otras, por ejemplo, dolor en el pecho o palpitaciones que pueden ser secundarias a arritmias», explica el doctor Miranda. «En los adultos tiende a afectar más a aquellos pacientes que tienen diabetes, hipertensión o dislipidemia. La hipertensión arterial mal tratada es una de las principales causas», añade. También el riesgo es alto para personas «que han tenido infartos. Si uno se chequea constantemente puede detectar la enfermedad a tiempo». 

«He comprobado que el aparato realmente funciona porque dos veces he tenido insuficiencia y ha funcionado perfectamente. Cuando me lo instalaron volví a tener una vida normal, obviamente sin hacer grandes esfuerzos y con algunas precauciones. No uso nada que sea eléctrico como un celular o algún aparato tecnológico al lado izquierdo para que no se contraponga. Trato de no hacer grandes esfuerzos, de no tener grandes emociones -aunque eso es algo un poco difícil de controlar- y de llevar una vida lo más sana posible. Lo que no pude volver a hacer y fue una de las cosas que más me dolió fue volar. Por 27 años fui piloto civil y no pude volver a volar como piloto, como pasajero he podido hacerlo», cuenta Silva, quien hace clases de veterinaria en la Universidad Católica de Temuco. 

«La Insuficiencia Cardíaca no es solo una enfermedad, sino que es un estado del corazón en el que no es capaz de satisfacer las demandas de oxígeno del organismo. Hay causas que no son evitables, como aquellas de origen congénito o cuando se desarrolla por enfermedad propia del músculo. Sin embargo, las principales causas están relacionadas a la cardiopatía coronaria, sea por secuela de infartos o por enfermedad coronaria de los vasos que son causas que uno podría eventualmente evitar, sobre todo si uno educa a la población tempranamente», detalla el médico.   

Según su gravedad, la IC tiene tratamiento farmacológico o con terapia de resincronización cardíaca, la cual tiene cobertura en el sistema público de salud.