La mitad de las consultas psicológicas a distancia son por síntomas de ansiedad o depresión

Pareciera que todos están de acuerdo en que, tras la crisis económica que se nos viene, los efectos psicológicos de los hechos relacionados a los eventos del 2020 serán los más persistentes en el tiempo para el grueso de la población.

El confinamiento, la angustia y la incertidumbre ya están afectando a millones de chilenos, y eso es lo que señala el psicólogo Simón Michel, cofundador de Terapi.cl, la primera app en línea de terapia psicológica profesional a distancia, un emprendimiento chileno que comenzó a operar en el primer trimestre, justo a pocas semanas de que partiera el confinamiento de la pandemia y que ya tiene más de 2000 consultas profesionales al mes.

Su rápido crecimiento también ha venido de la mano de la necesidad que están sintiendo muchas personas de obtener este tipo de ayuda profesional y, gracias a empresas como Terapi.cl, pueden obtener de manera directa y además con copago de Fonasa o su Isapre.

Michel explica que en torno al 50% de las nuevas consultas viene motivada por síntomas de desórdenes de ansiedad y depresión.

El otro tema relevante al momento de decidir pedir una consulta profesional son las relaciones en tiempos de pandemia, pues mientras el 17% de las personas llega a Terapi.cl motivado por la necesidad del seguimiento profesional de la relación con su pareja, el 5% lo hace buscando orientación sobre la relación y el trato con sus hijos.

Junto con lo que motivó la consulta, ANNA también levanta un prediagnóstico, que permite que el psicólogo empiece a trabajar con el paciente que recién viene llegando.

¿Y cómo enfrentar estos efectos?

Simón Michel cuenta que esto no es simple y que la primera recomendación, más aún en un escenario en que la pandemia no ha terminado, es el tratar de tener asistencia profesional y terapia psicológica.

Además es importante generar una actitud de consciencia que te permita reflexionar constantemente para saber cómo estás viviendo el día a día.

La elaboración y búsqueda del sentido de mi vida es el pilar fundamental de nuestra salud mental, pues nos permite entender que todas las acciones y decisiones que vamos tomando día a día, deberían apuntar a lograr construir aquello por lo que siento importante para lograr en mi vida.

En lo más práctico, y llevándolo al sistema de pandemia, es fundamental reconstruir mi realidad a partir de las certezas que voy recuperando, a modo de ir generando nuevas rutinas que se adapten a esta nueva realidad que cada persona estamos re-construyendo en un escenario que nos ha forzado a mantenernos más tiempo en un estado de alerta (por ejemplo, las medidas sanitarias), lo que ya genera un mayor demanda de nuestros recursos cerebrales, así como también podríamos sumar a quienes han tenido que adaptar sus labores al teletrabajo, esforzando aún más nuestra mente.

Por esta premisa es que se vuelven clave los espacios para el autocuidado y, en mi visión, específicamente el tiempo de ocio, en donde permitimos que nuestra mente se desconecte y divague libremente darle un descanso del pensamiento lógico.racional.

Por otro lado, no perder las conexiones sociales es nuestro segundo pilar que no debemos perder para estar bien, estamos en un momento en que estamos socializando menos por lo que el aislamiento social prologando nos puede llevar a desarrollar trastornos ansiosos cuando volvamos a socializar de manera más holgada como lo solíamos hacer. Con el contacto social liberamos y  nos contagiamos de emociones, por lo que es clave para generar un buen «recalibramiento emocional».

Por último, es clave considerar el proceso del desarrollo de hábitos, en la cual se estima que nos tardamos alrededor de 20 a 30 días en desarrollar un hábitos. Imagínte, que cuando cambian el horario de invierno o el de verano, nos afecta al menos una semana en rehabituarnos. Por ello, que luego de estar 6-8 meses en casa, volver a tomar un ritmo de levantarse temprano, trasladarse al trabajo e invertir más tiempo en el trabajo o mis rutinas, puede afectarnos si no nos preparamos para vivir ese momento, es decir, desarorllar hábitos y rutinas que se asemejen a la realidad que podríamos retomar, como suele estar hoy en el debate de la educación, en que niñas, niños y adolescentes han estado con un horario de sueño alterado, con horarios de comidas distintas y otros factores, que al momento de volver presencial, se observarán muchos efectos en nuestra salud mental si no tomamos carta en el asunto para preparar ese momento (ideas: https://terapi.cl/blog/2020/07/08/rehabituarse.html).