VIDEO | ¿Con qué alternativas quirúrgicas combatir el Glaucoma?

En tiempos de coronavirus y cuarentena, en donde se torna algo más complicado asistir a un centro médico para consultar a los profesionales adecuados acerca de ciertas lesiones o problemas oculares, hablamos con la Dra. Jimena Schmidt, oftalmóloga UC quien nos habla acerca de las técnicas quirúrgicas para tratar el glaucoma.

La situación de confinamiento a consecuencia de la pandemia por COVID-19 ha significado que muchos de nuestros pacientes dejen de consultar por sus enfermedades crónicas y problemas oculares. Por eso, en este artículo, queremos contarte acerca de cuáles son las técnicas quirúrgicas fundamentales para tratar un glaucoma, cuando la adherencia al tratamiento habitual no te ha sido efectivo o resulta intolerante a diversos medicamentos, de manera que conozcas las distintas alternativas y logres mantenerte sano y controlado.

La cirugía de glaucoma puede ser necesaria en caso de intolerancia a medicamentos, mala adherencia al tratamiento y cuando el glaucoma progresa pese al tratamiento hipotensor.

Esta cirugía busca disminuir la presión ocular a niveles seguros para cada ojo en particular, y eso se realiza mediante el drenaje alternativo del líquido del ojo, denominado humor acuoso. Éste, normalmente se drena en el ángulo que existe entre la córnea y el iris, mediante una estructura que se denomina trabéculo, y en menor medida mediante el espacio uveoescleral. Cuando la presión ocular necesita ser reducida y esto no es posible mediante medicamentos o colirios hipotensores, se realiza un drenaje alternativo del humor acuoso al espacio subconjuntival.

Existen 2 técnicas quirúrgicas fundamentales para tratar el glaucoma:

  1. La Trabeculectomía con Mitomicina: se crea un drenaje utilizando los mismos tejidos del cuerpo y aplicando un anticicatrizante (mitomicina) durante la operación para que este drenaje no se cierre, lo que fomenta el éxito de la cirugía.
  2. Implantes Filtrantes de Glaucoma: mediante un dispositivo de silicona de aproximadamente 10×15 mm que se implanta bajo la conjuntiva y que tiene un tubo que se inserta en el interior del ojo, se realiza un drenaje permitiendo la salida del humor acuoso al espacio subconjuntival. Se utiliza este drenaje cuando una trabeculectomía previa se ha cerrado o ante glaucomas con mayor tendencia a la cicatrización (como por ejemplo glaucomas uveíticos, glaucomas neovasculares y glaucomas secundarios). Estos implantes habitualmente se posicionan en el ángulo superior y externo del ojo.

Tanto la Trabeculectomía como el Implante Filtrante se realizan en pabellón, con anestesia local y sedación. Son cirugías ambulatorias de aproximadamente 30 a 40 minutos y requieren tratamiento anticoagulante previo. Después de la operación se debe asistir a control frecuente para regular el flujo del drenaje a través de la ampolla o implante, controles que luego se van espaciando paulatinamente.

Además, la Trabeculectomía y el Implante Filtrante son, en general, cirugías muy exitosas para estabilizar el glaucoma, pero en aproximadamente un 10% de los casos se requieren algunos procedimientos extra para regular el flujo del drenaje, los que pueden ser en la consulta médica o, incluso, de nuevo en pabellón. Como cualquier cirugía, tampoco están exentas de riesgo y aunque el peligro es mínimo, hay complicaciones que incluso pueden deteriorar la visión.

Ante la necesidad de una cirugía, te recomendamos conversar con un médico especialista, de manera que puedas conocer en detalle las distintas alternativas, cuidando así tus necesidades y salud ocular. Fuente: Medicina UC