Países apuestan por una mejora en condiciones de su “primera línea” médica

Francia, Reino Unido, Canadá, entre otros, han ordenado reajustes de sueldos o bonos para las familias de funcionarios de la salud que combaten el Covid-19

La Tercera.- Son la primera línea de la pandemia, quienes se enfrentan día a día y cara a cara con el letal coronavirus que ha cobrado la vida de casi 427.000 personas en todo el mundo.

La pandemia del Covid-19 ha expuesto a los funcionarios de la salud a una realidad nueva, en la que han tenido que alargar sus jornadas laborales, adecuarse a nuevas formas de trabajo, metodologías de cuidado desconocidas y, en muchos casos, a nuevas maneras de llevar su propia vida personal, con el objetivo de cuidar a sus propias familias.

Son quienes se llevan los calurosos aplausos cada noche de los ciudadanos que se asoman a sus ventanas para agradecer su “heroica” labor en tiempos de crisis sanitaria.

Sin embargo, la palabra “héroes” no es algo con lo que muchos se sientan identificados, puesto que -sostienen- ese calificativo invisibiliza un trabajo que ha demostrado importantes carencias y vulnerabilidades. Por ello, el “pago por riesgo” o la exigencia de una mejora en sus condiciones laborales ha sido una demanda que se repite y que solo algunos gobiernos han optado por escuchar.

“Los sacrificios extremos que estamos pidiendo que tomen los trabajadores de la primera línea requieren una respuesta inmediata para reconocer los riesgos a los que se enfrentan simplemente al presentarse para hacer sus trabajos. Les debemos un cambio de política urgente”, escribió en una columna Molly Kinder, investigadora de la Brookings Institution que estudia el pago de riesgos.

Zahid Hasnain, especialista en sector público del Banco Mundial, señala a La Tercera que “dado que los trabajadores de atención médica y de primera línea trabajan más horas y, a menudo, están en riesgo para su propia salud y la salud de sus familias, se puede presentar un caso para un aumento salarial temporal”. Sin embargo, aclara que “el diseño del pago suplementario de riesgo debe considerarse cuidadosamente”. Ello, porque, a su juicio, estos reajustes pueden provocar demandas de otros trabajadores, además de que tienden a volverse permanentes, lo que crea distorsiones a largo plazo y deben minimizarse los riesgos para la sostenibilidad fiscal.

“Por lo tanto, los gobiernos deben comunicar claramente el propósito del aumento salarial y las categorías de trabajadores que son elegibles, y asegurarse de que el aumento salarial sea temporal y termine una vez que se acabe la crisis”, postula.

“Las circunstancias de cada país varían, por lo que estas son solo sugerencias generales basadas en principios”, recalca.

Más de 40 millones de enfermeras, médicos y otros profesionales de la salud de 90 países enviaron a fines de mayo una carta a los líderes del G20, instándolos a poner la salud pública en el centro de sus paquetes de recuperación económica, para ayudar a evitar futuras crisis y hacer que el mundo sea más resistente a ellas.

Gesto durante la crisis
Pero algunos países se han adelantando anunciando ciertas medidas dirigidas especialmente a estos profesionales. Es el caso, por ejemplo, de Canadá, que anunció aumentos salariales a inicios de mayo. “Si está arriesgando su salud para mantener este país en movimiento y está ganando un salario mínimo, merece un aumento”, declaró en ese momento el primer ministro, Justin Trudeau. Su gobierno llegó a un acuerdo con las provincias para gastar más de US$ 3 mil millones y aumentar los salarios de los trabajadores esenciales que ganan menos de US$ 1.800 al mes.

Hace unas semanas, Francia prometió bonos para médicos y enfermeras como parte de su paquete de rescate de US$ 120 mil millones. Los trabajadores de la salud de Francia protagonizaron una serie de huelgas el año pasado, reclamando bajos salarios y la falta de personal en los hospitales. El salario inicial para una enfermera es de $ 1.500 euros, uno de los más bajos en el grupo de economías desarrolladas de la OCDE.

Rusia, en tanto, aprobó un seguro adicional para casos de muerte o enfermedad entre los trabajadores médicos infectados con el virus. Así, si un trabajador de salud muere de Covid-19, a sus familiares se les ha prometido más de US$ 38.500. En el caso de que un trabajador médico sufra daños a su salud y se encuentre temporalmente incapacitado, recibirá más de US$ 980. Además, a principios de abril, el Presidente Vladimir Putin anunció pagos mensuales que van desde US$ 300 a US$ 600 para enfermeras, paramédicos y conductores de ambulancias y de US$ 1.000 para médicos que tratan a pacientes con Covid-19. Sin embargo, a inicios de mayo, los trabajadores de la salud de toda Rusia todavía esperaban el incentivo prometido por Putin.

A fines de abril, el secretario de Salud de Reino Unido, Matt Hancock, anunció un pago de US$ 65.000 para las familias del personal del Servicio Nacional de Salud (NHS).

En África, algunos países también se han comprometido con el sector salud. En Ghana, el gobierno anunció un aumento del 50% del salario para los profesionales sanitarios, mientras trabajen contra el coronavirus.

Como “soldados”
Pero Hasnain dice que además de aumentos salariales, los gobiernos también se deben preocupar de otros criterios. “Una de las acciones más importantes es que los gobiernos se aseguren de que los trabajadores de la salud estén seguros y tengan acceso a suficientes equipos de protección personal. Otra es garantizar que haya suficientes trabajadores de la salud en los puntos críticos de Covid-19, que se puede lograr a través de la redistribución del personal existente, uso de voluntarios, contratación externa o nueva contratación, y estas opciones deben considerarse en este orden”, dice.

Otro ejemplo, destaca el experto, es el de Singapur, que ha otorgado un bono equivalente al sueldo de un mes a todos los trabajadores involucrados en el combate de la emergencia sanitaria. Hong Kong, en tanto, proporcionó un bono del 20% del salario básico a todo el personal médico, mientras Corea del Sur ha extendido la cantidad máxima de horas extras de 52 a 70 por semana para estos funcionarios.

Estados Unidos, el país con mayor número de contagiados y fallecidos por Covid-19 en el mundo, constituye una de las excepciones. No ha aprobado medidas para este sector, pese a que el Presidente Trump los ha descrito como quienes “corren hacia la muerte al igual que los soldados hacia las balas”. Por ello, las autoridades de Boston, Michigan y Arkansas han decidido actuar por su cuenta en la materia. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, también ha propuesto un plan de incentivos.

Según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, más de 75 mil funcionarios de la salud están infectados con el virus, y casi 400 ya han fallecido por la misma causa, cifra que se cree es bastante más alta en realidad.

Chile: seguro de vida sin costo
En Chile, el gobierno anunció semanas atrás una iniciativa impulsada y firmada por la Asociación de Aseguradoras de Chile y el Ministerio de Salud. Se trata de un seguro de vida gratuito y con efecto retroactivo para todos los trabajadores de la salud (trabajadores de la salud pública, atención primaria y funcionarios del Servicio Médico Legal) que desempeñan labores en el marco de la crisis sanitaria por Covid-19.

Son cerca de 235 mil los funcionarios que serán beneficiados con la medida, que contempla un capital de 7,2 millones de pesos por trabajador. El seguro tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2020, y una cobertura retroactiva, es decir, desde que se decretó el Estado de Emergencia a raíz de la pandemia, el 18 de marzo.