¿Cómo desarrollar las defensas de tu hijo?

A los niños de todas las edades les gusta descubrir, explorar, probar y empaparse de la naturaleza y su entorno.

Muchas veces, esto puede hacer que cualquier padre pierda la cabeza y se preocupe de la salud de su hijo; sin embargo, es típico escuchar de la familia y amigos que el exponerlo a los gérmenes puede hacerlo más resistente a enfermedades.

El pediatra de Clínica INDISA, Dr. Víctor Monreal, explica qué tan cierta es esta creencia.

¿Qué son las defensas?

Primero, hay que entender que las defensas son parte del sistema inmune de todos los seres humanos. Este se encarga de mantenernos protegidos ante virus, hongos y bacterias.

Los menores van fortaleciendo sus defensas a medida que van creciendo y se exponen a distintos factores, como las vacunas, la interacción con otras personas y el ambiente.

Nos encontramos más protegidos cuando tenemos ciertos hábitos que ayudan a nuestro organismo, debido a que este se apoya, muchas veces, en nuestra conducta.

¿Cómo saber si las defensas están bajas?

Existen ciertos síntomas o anomalías que permitirán darse cuenta de si las defensas de un niño están bajas. Cuando se tengan sospechas de esto es importante llevarlo al pediatra.

Algunas características que pueden constituir un llamado de atención son:

• Cuando se enferma de patologías infecciosas de manera recurrente
• Irregularidades, de tipo absceso, que sean recurrentes en la piel
• Frecuente aparición de enfermedades respiratorias
• Crecimiento o aumento de peso menor al esperado por edad/crecimiento
• Cuando el tratamiento de antibiótico no es suficiente

Por otro lado, el doctor Víctor Monreal señala que tal como el cuerpo genera esta barrera ante los gérmenes y enfermedades, puede ocurrir lo mismo con algunos medicamentos.

“No se recomienda dar medicamentos que no son recetados por el médico de cabecera del niño. Por ejemplo, los antibióticos administrados de manera innecesaria e indiscriminada pueden producir resistencia a sus componentes, y luego los niños se hacen resistentes a su efecto cuando son realmente necesarios”, asegura el pediatra de Clínica INDISA.

¿Cómo puedo subir las defensas de mi hijo?

El especialista confirma lo que muchas veces hemos escuchado. Estar expuestos de manera temprana a ciertas bacterias y microorganismos ayuda a los niños a que su sistema inmune genere anticuerpos.

Esto significa que, a largo plazo, aquellos que interactuaron con un ecosistema más variado serán menos propensos a padecer enfermedades comunes, como un resfrío o alergias.

Por otra partre, es importante tener en cuenta la ayuda que le podemos entregar al cuerpo de nuestro hijo fortalecer sus defensas como:

• Mantener las vacunas al día: la Organización Mundial de la Salud (OMS) define a las vacunas como “cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos”.

El Dr. Monreal nos explica, de manera simple, que cuando se administran las vacunas se expone al cuerpo, de manera moderada, a virus o bacterias.

Al ser de manera contenida, el organismo es capaz de ir generando anticuerpos contra la enfermedad. Así, se busca mantenerlo cubierto de ella a largo plazo.

Es por esto que a los niños, desde que nacen, se les programa un calendario de vacunas. Este es necesario para que tengan sus defensas preparadas ante enfermedades que pueden ser mortales.

• Alimentación balanceada y fresca: consumir verduras y frutas ayuda a que el niño reciba todos las vitaminas y minerales que requiere para el desarrollo integral de su cuerpo.

Si el pequeño es menor de seis meses, se recomienda que siga con lactancia materna exclusiva. Esto de debe a que este es el alimento que está hecho para subir sus defensas y mantenerlo protegido.

Si es mayor de seis meses y se está con una alimentación mixta, hay que ir probando de a poco con frutas, verduras, cereales y lácteos que ayuden a una nutrición completa y sana.

• Cuidados de higiene: cuando se tiene a un niño muy pequeño en casa, que está gateando y conociendo el mundo, no es posible controlar todo lo que toca y se mete a la boca.
Como mencionamos antes, sí es bueno que el menor interactúe con el ambiente. Sin embargo, el experto recomienda lo siguiente:

• Lavar las manos al bebé
• Mantener los juguetes y áreas comunes limpias
• No exponerlo a personas con resfriados u enfermedades contagiosas graves
• Prevenir que el menor esté en contacto con humo de cigarro o tabaco

Tres enfermedades comunes en bebes y niños por defensas bajas

Existen muchas enfermedades que pueden afectar a un bebé o a un niño por tener las defensas bajas. Es por esto que el Dr. Víctor Monreal precisa algunas que suelen ser las más frecuentes y que se ven potenciadas por esta situación.

Amigdalitis

Ocurre cuando el sistema respiratorio se ve comprometido por un virus o bacteria, provocando la inflamación de las amígdalas y nódulos linfáticos que se encuentran en la garganta.

Los síntomas más recurrentes son:

• Dolor de garganta.
• Fiebre alta.
• Falta de energía.
• Amígdalas rojas y amarillas, que evidencian la infección.

La amigdalitis ocurre por estar expuestos, entre otros agentes, al estreptococo beta hemolítico grupo A, que se trata con antibióticos.

Diarrea

Es, normalmente, un síntoma evidente ante diversas infecciones. Es común en lactantes y niños pequeños.

Al ser una respuesta ante un virus, existen medidas preventivas, como:

• Mantener buenos hábitos de higiene
• Consumir alimentos lavados y cocinados apropiadamente
• Lavar las manos constantemente
• Mantener limpios los utensilios de cocina, platos y mamaderas del bebé

Al sufrir de diarrea es esencial mantener la hidratación, debido a que se pierde mucho líquido a través de las fecas cuando se está enfermo.

Cuando se tiene a un menor de seis meses es necesario estar observándolo en forma constante, ya que su proceso de deshidratación es mayor al de un niño pequeño o un adulto, y debiese consultarse precozmente al pediatra.

Otitis media aguda

Es una infección que se caracteriza por ser más frecuente en niños menores de seis años.

Los principales síntomas son:

Dolor de oído
Falta de energía
Congestión nasal
Pérdida parcial o completa de la audición
Fiebre

Pero no por estas u otras enfermedades debemos mantener a nuestros hijos encerrados.

El profesional puntualiza que tanto para su desarrollo físico como psicológico “es esencial dejar que el niño explore nuevos lugares, se ensucie con tierra, tenga la libertad de jugar con objetos seguros y pruebe sus habilidades en distintos ambientes”.

Sin embargo, hace un alcance clave: “No se trata de que el niño coma tierra o arena ni que se exponga a un recién nacido o a una guagua de meses junto al plato de comida del perro. Todo extremo es malo. Pero sí se trata de dejar que interactúe con mascotas, que se embarre la cara y juegue sin problemas”.