Las estrategias de los equipos de salud para evitar que pacientes lleguen al ventilador mecánico

Una auspiciosa terapia de oxigenación, la agudeza del personal para distinguir pacientes que pueden tener una opción antes de la intubación y una consulta en el momento oportuno del enfermo, pueden reducir el número de conectados a un ventilador.

Emol.cl. La disponibilidad de ventiladores mecánicos invasivos (VMI) ha sido una preocupación constante desde el inicio de la pandemia en Chile, tras observar las situaciones que se vivieron en otros países donde, ante la falta de esos aparatos, los equipos médicos debieron en ocasiones decidir a qué paciente le asignaban la llamada «última cama».

En el país, luego de que se dispararan los contagios en mayo, los pacientes con covid-19 que fueron conectados a ventilación mecánica prácticamente se duplicaron en los últimos diez días. Según el último informe del Ministerio de Salud, hasta ayer 1.048 personas se encontraban con ese soporte y los equipos que quedaban disponibles eran 331 en el país. En la Región Metropolitana (RM) estaban siendo ocupados el 94% de los VMI y a nivel nacional el 86%.

Pese a ese margen –y a que el Minsal ha informado que al 3 de junio llegarán 404 nuevos respiradores mecánicos al país–, en los últimos días se han visto escenas de saturación en las urgencias y en las UCI de algunos hospitales de la zona sur y occidente de la capital –como El Carmen de Maipú o El Pino de San Bernardo– que han hecho temer por el eventual colapso de la red.

Ante este panorama, al interior de los centros asistenciales se están implementando distintas estrategias de atención que buscan reducir el número de pacientes con coronavirus que deban requerir ventilación mecánica. La auspiciosa terapia que no se estaba usando por temor al contagio Una de esas técnicas, que se ha comenzado a incorporar «en forma muy agresiva» en los últimos días –como aseguró el ministro Jaime Mañalich–, es la oxigenación de alto flujo. Ésta es una terapia menos invasiva que el ventilador mecánico, pues no requiere intubar, sedar ni utilizar «bloqueantes neuromusculares».

El oxígeno se administra a través de una cánula nasal y, al humidificar el oxígeno y llevarlo a 37 °C –la temperatura corporal–, el paciente puede recibir hasta 60 litros de oxígeno por minuto, cuatro veces más que de la forma tradicional. Estos equipos se comenzaron a utilizar hace poco para tratar a pacientes con insuficiencia respiratoria aguda causada por el virus SARS-CoV-2 y, por lo que se ha visto en Chile, evitan que cerca del 50% de esos pacientes sean conectados a un ventilador mecánico. ¿Entonces, por qué no se usó antes?

El Doctor Eduardo Tobar, de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi), explica que como el covid-19 «es una enfermedad nueva, se ha ido aprendiendo de ella durante el desarrollo de la pandemia». Así, dice que «las primeras recomendaciones internacionales indicaban limitar el uso de otras terapias en pacientes que hacían fallas respiratorias agudas por covid-19 y se recomendaba una intubación precoz; si con la oxigenoterapia (convencional), no se estabilizaba, pasaba rápidamente a intubarse».

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